
Cuando una persona va a comprar un coche de segunda mano, normalmente se fija en el kilometraje, el estado de la carrocerÃa, el interior o si el vehÃculo tiene la ITV en vigor. Sin embargo, existe una comprobación que puede revelar gran parte de la historia de un automóvil y que muy pocas personas conocen: la medición del espesor de la pintura.
En IKUSAUTO, esta comprobación forma parte de todas nuestras revisiones precompra y de muchas de las peritaciones que realizamos. Gracias a un medidor profesional de espesores podemos detectar repintados, reparaciones de chapa, aplicación de masilla e incluso indicios compatibles con accidentes anteriores que, a simple vista, pueden pasar completamente desapercibidos.
Ahora bien, conviene dejar clara una idea desde el principio: el medidor de espesores no dice por sà solo si un coche ha tenido un golpe. Es una herramienta de diagnóstico que debe ser interpretada por un profesional y siempre junto con el resto de comprobaciones del vehÃculo.
El espesor de pintura es la suma de todas las capas que recubren la chapa de un vehÃculo desde que sale de fábrica.
Estas capas incluyen los tratamientos anticorrosión, las imprimaciones, la pintura base y el barniz de acabado. Su espesor se mide en micras (μm), siendo una micra la milésima parte de un milÃmetro.
Para hacerse una idea, un cabello humano suele tener un grosor aproximado de entre 60 y 90 micras, por lo que estamos hablando de espesores extremadamente pequeños que únicamente pueden medirse mediante equipos especÃficos.
Para realizar esta comprobación se utiliza un medidor electrónico de espesores capaz de medir, sin dañar la pintura, el grosor total existente entre la superficie exterior y el metal.
Dependiendo del material sobre el que se realice la medición, el aparato utiliza diferentes tecnologÃas. Algunos trabajan sobre acero mediante inducción magnética y otros también permiten medir piezas de aluminio mediante corrientes de Foucault.
Durante una revisión profesional no basta con realizar una única medición en cada pieza. En IKUSAUTO efectuamos numerosas mediciones distribuidas por toda la carrocerÃa para comprobar la uniformidad del espesor y detectar posibles reparaciones localizadas.
Una única lectura aislada rara vez permite obtener una conclusión fiable.
La respuesta es no.
Uno de los errores más habituales consiste en pensar que todos los vehÃculos deberÃan presentar exactamente el mismo espesor de pintura.
Cada fabricante emplea procesos diferentes de pintado y protección anticorrosión. Incluso dentro de una misma marca pueden existir diferencias entre modelos o entre distintas plantas de fabricación.
Por este motivo, un perito nunca interpreta únicamente el valor que aparece en la pantalla del medidor. Lo realmente importante es analizar la coherencia entre todas las mediciones obtenidas.
Aunque cada fabricante presenta pequeñas diferencias, existen unos valores orientativos que ayudan a interpretar las mediciones.
En piezas exteriores desmontables como el capó, las puertas, las aletas o el portón, lo habitual es encontrar espesores comprendidos aproximadamente entre 80 y 180 micras, compatibles en la mayorÃa de los casos con pintura original de fábrica.
Cuando las mediciones comienzan a situarse entre 180 y 300 micras, normalmente hablamos de piezas que han sido repintadas. Esto no debe interpretarse necesariamente como algo negativo. Un paragolpes o una puerta pueden haberse pintado simplemente por un roce de aparcamiento o por un pequeño daño estético.
A partir de unas 300 o 400 micras suele comenzar a apreciarse la utilización de materiales de relleno propios de una reparación de chapa.
Cuando aparecen valores superiores a 600, 800 o incluso 1.000 micras, ya nos encontramos ante reparaciones de mayor entidad donde habitualmente existe una cantidad importante de masilla destinada a corregir deformaciones producidas por impactos anteriores.
En algunas inspecciones incluso encontramos valores superiores a 2.000 o 3.000 micras, e incluso situaciones en las que el medidor deja de ofrecer una lectura porque el espesor supera el lÃmite de medición del equipo.
En estos casos resulta imprescindible realizar una inspección mucho más profunda para conocer el motivo de esa reparación.
Rotundamente no.
Y este es probablemente uno de los aspectos que más confusión genera cuando alguien compra un medidor de espesores sin conocimientos de peritación.
Las piezas exteriores desmontables suelen presentar espesores bastante uniformes entre sà cuando conservan la pintura original.
Sin embargo, las zonas estructurales del vehÃculo funcionan de manera completamente distinta.
Elementos como los pilares A, B y C, los marcos de las puertas, las taloneras, las torretas de suspensión o determinadas zonas del vano motor pueden presentar espesores superiores a los de una puerta o un capó sin que exista absolutamente ninguna reparación.
Esto se debe a que durante el proceso de fabricación reciben tratamientos adicionales destinados a mejorar la resistencia frente a la corrosión, aumentar la protección de determinadas uniones y garantizar una correcta estanqueidad.
En estas zonas es habitual encontrar selladores de juntas, protectores anticorrosión, imprimaciones especÃficas e incluso materiales destinados a reducir vibraciones y mejorar el aislamiento acústico.
Por ello, encontrar espesores algo superiores en estas partes del vehÃculo puede ser completamente normal.
Lo importante no es comparar un pilar con una puerta, sino comparar ese mismo pilar con su lado opuesto y comprobar que toda la estructura mantiene una lógica constructiva.
Cuando una zona estructural presenta valores muy elevados acompañados de soldaduras diferentes a las originales, selladores aplicados manualmente, deformaciones, diferencias entre ambos lados del vehÃculo o sustitución de componentes estructurales, el escenario cambia completamente y requiere una investigación mucho más exhaustiva.
Ese es precisamente el trabajo de un perito.
Uno de los mayores errores que vemos hoy en dÃa es sacar conclusiones únicamente porque una pieza tenga muchas micras.
No todas las reparaciones son malas.
Un vehÃculo puede haber sufrido un pequeño golpe hace años, haber sido reparado correctamente siguiendo los procedimientos del fabricante y ofrecer hoy un estado completamente satisfactorio.
Del mismo modo, también existen vehÃculos con espesores aparentemente normales que esconden reparaciones deficientes, sustituciones mal ejecutadas o daños estructurales difÃciles de detectar si únicamente se mide la pintura.
Por este motivo, en IKUSAUTO nunca emitimos una conclusión basándonos exclusivamente en las mediciones del medidor de espesores.
Cada dato obtenido se analiza junto con el resto de indicios presentes en el vehÃculo para obtener una valoración técnica objetiva y fundamentada.
Es una de las preguntas que más nos hacen durante las revisiones precompra.
Cuando encontramos espesores superiores a las 1.000 micras, normalmente sabemos que esa pieza ha sufrido una reparación importante. En la mayorÃa de los casos existe una cantidad considerable de material de relleno (masilla), utilizado para recuperar la forma original de la chapa después de un impacto.
No obstante, el espesor por sà solo no nos indica la gravedad del golpe.
Una reparación puede presentar 1.200 micras y estar perfectamente ejecutada, mientras que otra con apenas 400 micras puede ocultar una reparación deficiente o incluso un problema estructural.
Por ese motivo nunca valoramos únicamente el número que aparece en la pantalla del medidor.
Cuando aparecen espesores superiores a las 2.000 o 3.000 micras, o incluso el aparato deja de medir, sabemos que nos encontramos ante una reparación de gran entidad que merece una inspección mucho más profunda.
En estos casos es habitual revisar con especial atención toda la zona afectada para comprobar si existen sustituciones de piezas, deformaciones, soldaduras diferentes a las originales o cualquier otro indicio que permita conocer qué ocurrió realmente.
Muchos medidores profesionales tienen un lÃmite máximo de lectura.
Cuando el espesor supera la capacidad del equipo, el aparato puede mostrar mensajes como «HI», «OL», «ERROR» o simplemente no ofrecer ninguna lectura válida.
Esto no significa necesariamente que exista un accidente estructural.
Lo que sà indica es que la cantidad de material existente sobre la superficie es muy elevada y requiere una inspección detallada para determinar el motivo.
En algunas ocasiones puede deberse a una importante acumulación de masilla, mientras que en otras encontramos varias capas de pintura aplicadas durante diferentes reparaciones a lo largo de la vida útil del vehÃculo.
No.
Este es otro de los grandes mitos del mercado de segunda mano.
Muchos vehÃculos presentan alguna pieza repintada simplemente porque su propietario decidió reparar un roce de aparcamiento, una pequeña abolladura o un desperfecto estético.
Eso no convierte automáticamente al vehÃculo en una mala compra.
Lo realmente importante es responder a tres preguntas:
¿Qué se reparó?
¿Cómo se reparó?
¿Se informó al comprador de esa reparación?
Cuando la reparación está correctamente ejecutada y no afecta a la estructura del vehÃculo, puede no tener ninguna repercusión práctica.
El problema aparece cuando las reparaciones esconden daños importantes o cuando el vendedor omite información relevante durante la compraventa.
Aunque el medidor de espesores es una herramienta extraordinariamente útil, representa únicamente una pequeña parte de una inspección profesional.
En IKUSAUTO las mediciones siempre se complementan con otras comprobaciones técnicas.
Analizamos la uniformidad de las holguras entre piezas, comprobamos si la tornillerÃa presenta marcas de desmontaje, revisamos los selladores aplicados por el fabricante, inspeccionamos los cordones de soldadura originales, verificamos las fechas de fabricación de las lunas y de los cinturones de seguridad y examinamos el vano motor en busca de deformaciones o sustituciones de componentes.
También realizamos una diagnosis electrónica completa para detectar averÃas presentes, averÃas memorizadas, módulos sustituidos o cualquier anomalÃa que pueda aportar información sobre el historial del vehÃculo.
Por último, llevamos a cabo una prueba dinámica para comprobar el comportamiento del automóvil en circulación.
Es precisamente la combinación de todas estas comprobaciones la que permite emitir una conclusión técnica fundamentada.
Uno de los errores más frecuentes consiste en sacar conclusiones basándose únicamente en una medición.
Un vehÃculo puede presentar un espesor elevado en una aleta porque sufrió un pequeño golpe hace diez años y fue reparado correctamente.
Del mismo modo, otro vehÃculo puede mostrar espesores prácticamente originales y esconder una reparación estructural mal ejecutada que solo resulta visible al analizar otros elementos.
Por eso insistimos en que ninguna prueba debe interpretarse de forma aislada.
La experiencia del perito consiste precisamente en relacionar todos los indicios hasta reconstruir la historia del vehÃculo.
A lo largo de los años hemos inspeccionado vehÃculos aparentemente impecables.
Pintura brillante, interiores cuidados, neumáticos nuevos e incluso historial de mantenimiento completo.
Sin embargo, las mediciones de espesor, junto con el resto de comprobaciones, han permitido descubrir reparaciones importantes que el futuro comprador desconocÃa completamente.
En otras ocasiones ocurre exactamente lo contrario.
Encontramos vehÃculos completamente repintados por motivos estéticos, con trabajos de gran calidad y sin ningún indicio de daños estructurales.
Por eso, afirmar que un coche es bueno o malo únicamente porque una pieza presenta más micras serÃa un error técnico.
Cada vehÃculo debe estudiarse individualmente.
La respuesta es no.
El medidor ayuda a localizar zonas reparadas, pero no detecta por sà mismo todos los daños posibles.
Existen reparaciones donde se sustituyen piezas completas conservando espesores similares a los originales.
También existen vehÃculos con elementos fabricados en aluminio, plástico o materiales compuestos que requieren procedimientos especÃficos de inspección.
Además, algunas reparaciones muy bien ejecutadas pueden requerir otras comprobaciones para poder ser detectadas.
Por este motivo una revisión profesional nunca se limita únicamente a medir la pintura.
El espesor de pintura constituye una de las herramientas más valiosas para conocer el pasado de un vehÃculo, pero únicamente cuando las mediciones son interpretadas correctamente.
Un valor elevado no significa necesariamente que un coche sea una mala compra, del mismo modo que una pintura aparentemente original no garantiza que el vehÃculo nunca haya sufrido daños.
La clave está en analizar el automóvil en su conjunto y valorar cada indicio dentro de un contexto técnico.
En IKUSAUTO realizamos revisiones precompra y peritaciones en las que el espesor de pintura es solo una parte del proceso. Nuestro objetivo no consiste únicamente en detectar piezas repintadas, sino en ofrecer al cliente una visión completa y objetiva del estado real del vehÃculo para que pueda tomar una decisión con la máxima información posible.
Porque una buena compra no depende únicamente de cómo se vea un coche, sino de conocer la historia que esconde bajo su pintura.
Financiado por la Unión Europea - NextGenerationEU
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