
En los últimos años el motor 1.2 PureTech desarrollado por el grupo Stellantis se ha convertido en uno de los motores de gasolina más extendidos en Europa. Este propulsor se ha montado en numerosos vehículos de Peugeot, Citroën, Opel y DS Automobiles, por lo que es muy habitual encontrarlo hoy en el mercado de segunda mano.
Se trata de un motor moderno, eficiente y con buenas prestaciones para su tamaño, pero también es un motor que ha generado dudas entre muchos compradores de coches usados. El origen de muchos de los problemas asociados a este motor no está únicamente en la distribución, sino en la degradación del aceite del motor y su relación directa con la correa de distribución bañada en aceite.
En Ikusauto, durante muchas revisiones de precompra de vehículos de ocasión, cada vez es más habitual encontrar coches equipados con este motor. Por eso conviene entender qué ocurre realmente en estos motores, por qué se producen algunos problemas y qué aspectos conviene revisar antes de comprar uno de segunda mano.
El 1.2 PureTech es un motor de tres cilindros turboalimentado de gasolina que normalmente desarrolla entre 100 y 130 caballos de potencia según la versión.
Se ha montado en muchos modelos muy conocidos del mercado europeo, entre ellos el Peugeot 208, el Peugeot 308, el Citroën C3, el Citroën C4, el Opel Corsa o el Opel Crossland.
Su diseño combina turbo, inyección directa de gasolina y diferentes sistemas anticontaminación que permiten mejorar eficiencia y emisiones. Sin embargo, esta tecnología también hace que el motor sea más sensible al mantenimiento y a la calidad del aceite que motores más antiguos o menos apretados.
Uno de los elementos técnicos más característicos de este motor es su correa de distribución bañada en aceite.
En muchos motores la correa de distribución trabaja en seco dentro de una carcasa protectora. En el caso del motor 1.2 PureTech, la correa está situada dentro del motor y en contacto directo con el aceite lubricante.
Este diseño se desarrolló para reducir fricción, disminuir ruido y mejorar la eficiencia mecánica. Sin embargo, cuando el aceite se degrada o se contamina puede terminar afectando al material de la correa y provocar desgaste prematuro o deterioro del compuesto de goma.
El punto clave para entender algunos problemas en estos motores es la contaminación del aceite del motor.
Cuando el aceite pierde sus propiedades o se mezcla con combustible comienza a deteriorarse antes de tiempo. Ese aceite degradado no solo afecta a la correa de distribución, sino también a la capacidad de lubricación del propio motor.
Este fenómeno puede producirse por diferentes factores relacionados con el funcionamiento del motor y con el uso del vehículo.
En los motores modernos de inyección directa de gasolina, como el PureTech, puede producirse un fenómeno conocido como dilución de combustible en el aceite.
Esto suele ocurrir especialmente cuando el vehículo realiza trayectos muy cortos, conducción urbana frecuente o numerosos arranques en frío. En estas situaciones parte del combustible inyectado no llega a quemarse completamente dentro del cilindro y puede filtrarse hacia el cárter.
Cuando esto ocurre el aceite comienza a mezclarse con gasolina y pierde viscosidad. Es decir, el lubricante se vuelve más fluido de lo que debería y pierde capacidad para proteger correctamente las superficies metálicas del motor.
Otro factor que puede contribuir a la contaminación del aceite es el funcionamiento del filtro de partículas de gasolina o GPF.
Para limpiar este filtro el motor realiza procesos de regeneración que elevan la temperatura de los gases de escape. Para lograrlo la centralita introduce post-inyecciones de combustible, pequeñas inyecciones adicionales después de la combustión principal.
Estas post-inyecciones ayudan a aumentar la temperatura de los gases para quemar las partículas acumuladas en el filtro. Sin embargo, parte de ese combustible adicional puede deslizarse por las paredes del cilindro y terminar en el cárter del motor.
Cuando esto ocurre el aceite se mezcla con gasolina y se acelera su degradación.
Otro fenómeno que aparece en vehículos que realizan trayectos cortos es la acumulación de humedad en el aceite del motor.
Cuando el motor no alcanza temperatura durante suficiente tiempo, el vapor de agua generado durante la combustión no llega a evaporarse completamente. Con el paso del tiempo esa humedad puede mezclarse con el aceite y acelerar su deterioro.
Esto también contribuye a la pérdida de propiedades del lubricante.
Cuando el aceite del motor se contamina con combustible se produce lo que se conoce como dilución del aceite.
En ese momento el lubricante comienza a perder sus propiedades fundamentales. Al mezclarse con gasolina disminuye su viscosidad y deja de mantener correctamente la película lubricante que separa las superficies metálicas del motor.
Además, el combustible diluye los aditivos del aceite encargados de proteger contra el desgaste, limpiar el motor y evitar la oxidación.
Como consecuencia, diferentes componentes del motor pueden empezar a trabajar con una lubricación menos eficaz, aumentando el desgaste en elementos como cojinetes, árboles de levas o el propio turbo.
En el caso del motor 1.2 PureTech esto tiene un efecto añadido, ya que la correa de distribución trabaja dentro de ese mismo aceite. Cuando el lubricante se degrada o se mezcla con combustible, el material de la correa puede reblandecerse y deteriorarse más rápidamente.
Cuando el material de la correa comienza a deteriorarse puede liberar pequeñas partículas de goma que circulan por el aceite del motor.
Estas partículas pueden terminar acumulándose en el tamiz de la bomba de aceite o en diferentes partes del circuito de lubricación. Si el flujo de aceite se ve afectado pueden aparecer problemas de presión de lubricación que, en los casos más graves, pueden provocar averías importantes en el motor.
Detectar estos problemas a tiempo puede evitar daños mucho mayores.
Cuando el aceite está degradado o la correa empieza a deteriorarse pueden aparecer diferentes síntomas en el funcionamiento del motor.
Entre los más habituales se encuentran ruidos anómalos en la zona del motor, funcionamiento irregular, avisos relacionados con la presión de aceite o errores registrados en la diagnosis electrónica. En algunos casos también puede aparecer consumo de aceite o pérdida de rendimiento.
Estos síntomas no siempre indican una avería grave, pero sí pueden ser una señal de que el motor necesita una revisión más detallada.
Aunque el motor 1.2 PureTech del grupo Stellantis ha generado muchas dudas en el mercado de segunda mano, lo cierto es que no es necesariamente un mal motor. Existen miles de unidades funcionando correctamente durante muchos kilómetros.
La clave está principalmente en el mantenimiento del aceite y en los intervalos de servicio.
Como hemos visto, muchos de los problemas asociados a este motor tienen relación directa con la contaminación del aceite por combustible, humedad o residuos de combustión. Cuando el aceite se degrada pierde capacidad de lubricación y puede afectar tanto a los componentes internos del motor como al material de la correa de distribución bañada en aceite.
Por eso una de las mejores formas de prevenir problemas es acortar los intervalos de mantenimiento respecto a los recomendados originalmente por el fabricante.
Muchos especialistas coinciden en que realizar cambios de aceite aproximadamente cada 10.000 o 15.000 kilómetros ayuda a mantener el lubricante en buen estado y reduce significativamente el riesgo de degradación prematura.
También es recomendable utilizar aceite con la especificación correcta, evitar en lo posible trayectos extremadamente cortos de forma continua y mantener el motor correctamente revisado.
Cuando el mantenimiento se realiza de forma adecuada, estos motores pueden ofrecer un funcionamiento fiable durante muchos kilómetros, igual que otros motores modernos de características similares.
Otro punto que conviene tener en cuenta en estos motores es la inspección del tamiz de la bomba de aceite, conocido habitualmente como la “chupona”.
Cuando la correa de distribución empieza a deteriorarse puede liberar pequeñas partículas de material que circulan por el aceite del motor. Estas partículas pueden terminar acumulándose en el tamiz de la bomba de aceite, reduciendo el flujo de lubricación.
Si este tamiz se obstruye parcialmente, la presión de aceite del motor puede disminuir y provocar problemas de lubricación en diferentes componentes.
Por eso algunos especialistas recomiendan revisar el estado de la chupadora de aceite y del circuito de lubricación cuando se realizan mantenimientos importantes o sustituciones de la correa de distribución.
Esta comprobación permite detectar acumulación de residuos antes de que provoquen problemas más serios en el motor.
El motor 1.2 PureTech se ha convertido en uno de los motores de gasolina más extendidos en Europa y, como ocurre con muchos motores modernos, su fiabilidad depende en gran medida del mantenimiento que haya tenido el vehículo.
La degradación del aceite, la dilución con combustible y el funcionamiento de los sistemas anticontaminación pueden acelerar el desgaste si los intervalos de mantenimiento son demasiado largos. Sin embargo, con un mantenimiento adecuado y revisiones periódicas es posible evitar la mayoría de estos problemas.
Por eso, cuando se compra un coche de segunda mano con este motor, lo más importante es comprobar el historial de mantenimiento, los cambios de aceite realizados y el estado general del vehículo.
En Ikusauto realizamos revisiones de precompra de coches de segunda mano, furgonetas, campers y autocaravanas, analizando en profundidad el estado real del vehículo antes de tomar una decisión.
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